Cualquiera que haya crecido durante los años noventa y comienzos de los 2000 sabe que era simplemente imposible escapar al fenómeno de Dragon Ball. Niños y niñas, pequeños o adolescentes: todos estábamos fascinados por las aventuras de Gokú y su búsqueda de las esferas del dragón. A través de los canales peruanos, mexicanos y luego, por fin, los colombianos; lo vimos crecer, convertirse en el legendario super saiyajin y salvar el planeta múltiples veces.
Aún después del final de la serie, Dragon Ball siguió siendo partes de nuestras vidas. Gokú y sus amigos seguían apareciendo en videojuegos, en el arte de sus fanáticos y hasta en tatuajes. Su influencia se sentía no solo en las series de animé que lo siguieron, como Bleach, Naruto o One Piece, sino también en series y películas de todo el mundo.

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